PEREIRA-.
El gobernador de Risaralda, Víctor Manuel Tamayo Vargas, recibió con enorme satisfacción la declaratoria del Paisaje Cultural Cafetero como Patrimonio Cultural de la Humanidad por parte de la Unesco y aseguró que ahora el reto es continuar trabajando como región.
“Al asumir la Gobernación no dudamos un instante en sostener el respaldo al Ministerio de Cultura y la Federación Nacional de Cafeteros que lideraron dicho proceso, conscientes de los beneficios que ello representaba para el Departamento”, señaló Tamayo Vargas tan pronto recibió oficialmente la declaratoria que se dio en las deliberaciones de la 35ª Sesión del Comité de Patrimonio Mundial.
La región Eje Cafetero, que ahora es Patrimonio de la Humanidad y por la cual ha hecho innumerables esfuerzos el mandatario departamental, está conformada por 47 municipios y 411 veredas de los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda y Valle, en donde se ubican cerca de 24 mil fincas cafeteras y alrededor de 80 mil personas.
En el departamento de Risaralda son 11 municipios que quedaron incluidos en la región del Paisaje Cultural Cafetero, como Apía, Balboa, Belén de Umbría, Dosquebradas, Guática, La Celia, Marsella, Pereira, Quinchía, Santa Rosa de Cabal y Santuario.
Adicionalmente incluye a 108 veredas en su área principal (32.537 hectáreas) y 133 en el área de amortiguamiento (49.536 hectáreas).
“El paisaje de la región es resultado del esfuerzo de varias generaciones por cultivar un producto único en calidad, que se adaptó a las difíciles características geográficas de la zona y se convirtió en el epicentro económico, social y ambiental”, puntualizó el Gobernador.
Los departamentos que en años atrás eran conocidos como el Viejo Caldas, han pasado a formar parte de un tesoro invaluable para el mundo entero, ya que este logro se obtiene un año y medio después de la postulación ante la Unesco como Paisaje Cultural Cafetero.
Según el Comité Departamental de Cafeteros, gracias a esta declaratoria de la Unesco, la región y el país obtendrán mayor reconocimiento mundial, sus habitantes tendrán una mayor apropiación y valoración de la riqueza cultural, arquitectónica, natural y productiva de su entorno, además se logrará fortalecer el compromiso institucional y comunitario con la protección del medio ambiente.
Dentro de los beneficios más importantes, está el de asegurarle un invaluable legado cultural a las futuras generaciones y un acceso a mayor asistencia internacional, mediante la cooperación e inversión en diferentes aspectos sociales y ambientales.